La cifra oficial y lo que no cuenta

Hay una cifra oficial sobre el apagón que siguió al huracán María en Puerto Rico: la Government Accountability Office reportó aproximadamente once meses hasta restablecer el servicio a todos los clientes cuyas estructuras podían recibirlo de forma segura. Es el apagón más largo en la historia de Estados Unidos.2

Pero «once meses» es un número de cierre, no una descripción de cómo se vivió. Algunos hogares recuperaron la luz en días; otros esperaron casi un año. ¿Dónde estaban unos y otros? Esa pregunta, que parece imposible de responder casa por casa, tiene una respuesta parcial mirando desde arriba: las luces nocturnas.

Qué es Black Marble

Black Marble es el proyecto de NASA que procesa las observaciones satelitales de las luces artificiales del planeta. Tras María, el equipo combinó datos del satélite Suomi NPP con información de Landsat y otras fuentes para estudiar la recuperación eléctrica de Puerto Rico a escala de vecindario.3

Luces nocturnas de Puerto Rico antes del huracán María

Puerto Rico de noche antes del huracán, visto por el sensor VIIRS del satélite Suomi NPP. Imagen: NOAA/CIRA (dominio público).

Luces nocturnas de Puerto Rico apagadas tras el huracán María

La misma vista el 26 de septiembre de 2017, seis días después de María. Imagen: NOAA/CIRA (dominio público).

El estudio, publicado en 2019 en PLOS ONE por Román, Stokes y colaboradores, reportó una reducción de aproximadamente 80 % en las luces nocturnas inmediatamente después del huracán. Los apagones prolongados, de más de 120 días, afectaron a una proporción mayor de municipios rurales que urbanos: 41 % frente a 29 %. Y dentro de una misma municipalidad, el trabajo encontró diferencias de recuperación superiores a 60 días entre vecindarios e incluso entre parcelas.1

Esa última cifra es la importante. Un promedio territorial puede ocultar que dos calles del mismo municipio vivieron desastres distintos.

Qué mide y qué no

Conviene leer estas mediciones por lo que son: estimaciones derivadas de observaciones de luminosidad, procesadas y contrastadas con otras fuentes. Una caída del 80 % en luces nocturnas no equivale automáticamente a que el 80 % de las personas careciera de electricidad. La honestidad sobre los límites del dato es parte del método, no una debilidad.

Lo que sí permite es responder una pregunta muy concreta: dónde sigue faltando un servicio y cuánto tiempo lleva faltando. Un mapa así puede identificar desigualdades en la recuperación. Atenderlas requiere otra cosa: que esa información llegue a quienes pueden actuar.

El conocimiento también necesita acceso

Investigadores puertorriqueños llevaban años estudiando cómo renovar la red eléctrica de la isla cuando llegó María. El reto no era producir conocimiento: era conseguir que fuera escuchado donde se deciden los recursos. Parte del trabajo de las organizaciones de la diáspora puertorriqueña en Washington ha sido precisamente abrir esas puertas.4

Una observación satelital, la memoria de una familia y el saber de una comunidad tienen alcances diferentes. Los tres enfrentan el mismo problema: existir no basta. Hay que llegar a la mesa donde se decide.

Fuentes comprobadas

  1. Satellite-based assessment of electricity restoration efforts in Puerto Rico after Hurricane Maria — Román, Stokes y colaboradores, PLOS ONE, 2019.
  2. Informe GAO-19-296 sobre la restauración de la red eléctrica — U.S. Government Accountability Office.
  3. Black Marble: Puerto Rico tras el huracán María — NASA Goddard Scientific Visualization Studio.
  4. Boricuas Unidos en la Diáspora — una de las organizaciones de la diáspora en Washington.
  5. Imágenes VIIRS del apagón en Puerto Rico, septiembre de 2017 — NOAA/CIRA vía Wikimedia Commons (dominio público; imágenes del cuerpo).

Si esta pieza te sirvió, la próxima nota llega por correo.

Tu correo queda registrado en la lista editorial de Puerto Fractal. Sin ruido ni spam.